No voy a estar callada sobre el Feminismo

Por Janna Hernández Morales

Cuando buscas en Google la palabra “feminismo” lo primero que surge es la definición. Después de eso, un par de artículos de diferentes periódicos y diferentes sitios web con referencias a ya mencionado.

¿Sabes que es lo que nunca aparece?

Odio al hombre

Entonces, ¿por qué se considera que el feminismo es un completo odio a todo lo masculino?

Seré la primera en admitir que, a veces, las feministas pueden hacer cosas, bastantes cosas (con una razón). Pero comparar todo el movimiento feminista con un par de personas fuertemente obstinadas es como llamar terrorista a cada musulmán que ves. El feminismo no se trata de odiar a los hombres. Se trata de conciencia social.

Se trata del hecho de que las mujeres, de hecho, ganan menos que los hombres. Se ha publicado en todas partes y no se puede discutir con los números. Se trata del hecho de que no puedo caminar por las calles sin tener miedo. Estoy harta de escuchar testimonios de mujeres en los que no se les trata ni con el mínimo respeto, y se nos gritan obscenidades cada vez que caminamos por la calles.

Lo terrible es que las mujeres están acostumbradas a esto. Se nos dice que tomemos esto como un cumplido. Eso significa que somos bonitas. Eso no es un cumplido. Un cumplido no tiene nada espeluznante.

Si necesita que le enseñen lo que es un cumplido, puedo remitirlo al plan de estudios que se encuentra comúnmente en las aulas de primer y segundo grado.

¿Crees que es fácil caminar a cualquier lugar sabiendo que estás a punto de ser juzgado por tu apariencia? Piense antes de gritar.

Se trata del hecho de que yo, como mujer, tengo miedo de salir de noche a la ciudad. No puedes discutir con eso. No se puede decir que las mujeres no sean al menos tratadas de manera diferente.

Se trata del hecho de que no sólo las mujeres mexicanas todavía son vistas como inferiores, sino que también las mujeres de todo el mundo están siendo reprimidas de maneras terribles de las que ni siquiera puedo hablar.

El feminismo no odia a los hombres, y nunca lo hará.

Todo lo que queremos es que nos juzguen no por nuestra apariencia, sino por nuestra personalidad. Queremos que nos paguen no por lo que tenemos entre los muslos, sino por lo duro que trabajamos. Queremos libertad.n